domingo, 29 de enero de 2012

28deEnero

De repente alli estabas, tan guapo como siempre, senti un escalofrio. Ainhoa me miro fijamente a los ojos y y sin necesidad de gestos ni palabras la comprendi, di media vuelta y mis lagrimas brotaban mientras andaba sin rumbo solo para alejarme de ti. Llegue a la estacion y me sente a llorar desconsolada entre despedidas y reencuentros. Poco a poco iban dispersandose, hasta que solo quedabamos un pobre hombre que barria mis lagrimas del suelo y yo. Llego mi autobus, y sin apenas recordar cual era el final del trayecto, a donde me dirigia, me subi para atravesar la oscuridad de la noche y las luces de neon.

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